Tomado de Revista Estampas - El Universal
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Mente y espíritu
por MAYTTE | DOMINGO 3 DE JUNIO DE 2012
Habla de lo Negativo Solo para Buscarle Solución
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Piensa para Reflexionar no para Preocuparte
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La mayoría de las personas se
pasan la vida quejándose de lo que les pasa. Incluso, aun sintiéndose
profundamente felices en un momento dado, siguen encontrando razones
para quejarse. Y es que es mucho más fácil quejarnos y lamentarnos que
afrontar y arreglar los problemas.
Yo sé que hay momentos en los que podemos sentirnos desanimados y
afectados cuando estamos atrapados en una situación complicada, pero
quejarnos y lamentarnos, resaltando su dificultad, nuestras limitaciones
y los obstáculos que enfrentaremos, no nos ayudará a superarla. Por el
contrario, con nuestra actitud y comportamiento pasivo y negativo
terminaremos aumentando su gravedad. Recuperemos la claridad que nos
permita reconocer las bendiciones escondidas...
Claves para dejar de quejarnos y buscar soluciones.
Cambia tu manera de pensar.
Esto definitivamente es más fácil decirlo que hacerlo. Estamos
entrenados para buscar y resaltar siempre lo negativo primero que lo
positivo; por esta razón necesitamos romper este ciclo para comenzar a
elaborar pensamientos positivos que nos impulsen a conseguir las metas
que nos hemos planteado y a tener una visión más optimista de nuestra
vida.
Procura juzgar menos.
Con frecuencia nos quejamos del comportamiento y la actitud de otras
personas cuando no cumplen con nuestras expectativas. No podemos juzgar a
los demás sin conocer los detalles de sus historias personales, pues no
conocemos las razones que los hacen comportarse de determinada manera.
Es preferible aprender a ponerse en sus zapatos, para comprenderlos y
dejar de juzgarlos.
Haz una lista de cosas para agradecer.
Detente por unos minutos y piensa en cada persona, situación o cosa por
la que te sientas agradecido en este momento. Tal vez descubras, al
hacerlo, que al principio te fue difícil aceptarlo o verle el lado
positivo, pero que, con el tiempo, pudiste aceptarlo, valorarlo y
comenzar a disfrutarlo.
Encuentra lo que te roba la felicidad.
Revisa cada una de las áreas de tu vida y busca las razones por las que
te quejas y lamentas la mayor parte del tiempo. Por ejemplo: si
constantemente te quejas de tu trabajo, tal vez sea el momento para
buscar otro, o para hacer algunos cambios en la forma en la que lo
realizas, o para expresarle tus inquietudes a tus superiores, de manera
que puedas ser más efectivo y sentirte más satisfecho.
Acepta la responsabilidad.
En lugar de quejarte, decide hacer algo para enfrentar y resolver la
situación que te causa el malestar. Quejarte nada más no resuelve nada;
por el contrario, agrava la situación al mantenerte pasivo.
Piensa en lo que vas a decir.
Antes de hablar, pregúntate si vas a quejarte o a lamentarte por algo; o
si por el contrario, lo que digas contribuirá con tu felicidad. Fíjate
siempre en lo positivo y habla de lo negativo solo para buscarle una
solución.